lunes, 12 de mayo de 2008

Perséfona y Narciso

el encuentro de los ojos con el nombre
el pez ajeno a la imagen
flor acuática en el espejo
me llenas la boca de palabras
matutino rostro despejado
brotas de la pradera
brotas de la noche
de la obscuridad acuatica y sus movimientos imaginarios

algo tienes de relampago encendido
de luz de mañana
de astro nocturno y solitario
de raiz
de espada
de piel desnuda
de frontera inmobrable y ligera
de caudal
de la orilla del abismo
de mañana helada
de despedida definitiva
de caída al mundo
de local del pecho expatriado
de derrota y de victoria
de regreso predestinado
de encuentro
de abrazo perene
de abrazo finito
de última mañana sin saberlo
de niña triste
de tarde transparente hasta el muro que te revele para siempre
por que divides el alma de si misma

Soñar el brote de agua
la pradera enchita de narziso y perséfona.

3 comentarios:

Doña Teofilita dijo...

q chingón está!

maite azuela dijo...

si que sorprendes.
¿serás el que escribe o sólo en que transcribe?
prefiero pensar que el primero.
así puedo decir que tengo un amigo poeta.

Casi 30 dijo...

Sí, eres el narciso por excelencia. Me da gusto que ya te lo hayan dicho jaja.

Y como te dije, no es lo que escribes, sino lo que está detrás, y no detrás de las palabras como mensaje subliminal, sino lo que tienes tú que te lleva a poder hacerlo. Yo me declaro incompetente.

Un beso. Pendientes libro y wiski.